La ciencia, un caracol que dice correr como una liebre



El ‘reconocido’ científico Michio Kaku dice que ya es seguro que Dios existe. Muy bien, de acuerdo querido Mikio Kaku, pero como te diría el genial y queridísimo José Mota: “Pero no ves tú este ahora que viene a decirme algo que ya sabía yo por mí mismo...Si es que ya te lo tenía yo dicho que algo tie que haber, porque eso de que sólo existe la nada..."

Ya hay que empezar a decirlo y decirlo sin miedo: los científicos van siempre muy por detrás de lo que desde hace siglos han contado los místicos, los meditadores y los contemplativos. Lo que algunos científicos están haciendo ahora nos recuerda mucho a la manera de actuar de la iglesia católica, que se pone a corroborar cosas un montón de años después, incluso de siglos, cosas que por cierto ya se sabían. Para saber de verdad algo no es necesario que nadie de renombre lo corrobore. La intuición conoce cosas ahora mismo que la ciencia temblaría de miedo si tuviera que corroborarlas.

Que no suene esto a pretencioso por favor, pero la verdadera avanzadilla actual no es la ciencia, la verdadera avanzadilla somos... ¡¡¡Nosotros!!! Y Nosotros somos estos locos místicos y meditadores, también  estos contemplativos que nos hemos lanzado a investigar sin esperar que nos lo corrobore ninguna revista científica ni ningún aparato gubernamental subvencionado con el dinero de algunas multinacionales.

En realidad la ciencia es una religión, y lo es porque una vez que 'certifican' algo todos hemos de creerlo a pies juntillas. Lo que dicen crea dogma. La ciencia es una religión porque funciona igual que ésta, por eso tiene sus templos (laboratorios), sus sacerdotes (los propios científicos con sus casullas blancas), los monaguillos (los medios de comunicación), lo mismo que los beatos (la gente de a pie que nunca cuestiona nada y que son los que de verdad propagan sus dogmas).

También es preciso empezar a decir esto: un científico sabe ahora mismo lo que tú y yo sabemos, y es que la mayoría de la ciencia son 'informaciones' que circulan por internet. Otra cosa distinta es cuando alguien habla de su experiencia directa, en ese caso ya no estaríamos hablando de ‘ciencia’ sino de ‘sabiduría’. El sabio es el que sabe sin necesidad de tener su cabeza llena de datos. El sabio es el que sabe algo sin tener que hacer una rueda de prensa para contar a los demás lo bien que domina un tema.

Está llegando una gran revolución, tan grande y tan verdadera es esta revolución que a veces casi ni nos enteramos, por eso precisamente se nota que es verdadera. Todo se está abriendo a lo nuevo. Ahora se percibe más claro que nunca que llegan los tiempos que tanto hemos esperado. La vida que traíamos ya no nos vale, ahora pedimos vino nuevo para poder festejar esta fiesta de la Humanidad. El momento se acerca. Algo nunca vivido antes está ahí a las puertas, ya no se puede negar. Nos siguen diciendo que todo está fatal, pero nos lo dicen porque lo nuevo que llega va a derribar todos los muros. ¿A qué se puede parecer este momento que ahora vivimos? Es como el que va a morir y le ponen morfina y los familiares piensan que no se entera de nada porque está drogado, pero resulta que con morfina y todo su nivel de consciencia supera la de cualquier hombre o mujer en su máximo grado de atención y de concentración. Aún con la morfina que nos ponen a diario, vamos a despertar. Lo estamos haciendo ya.


Y hablando de José Mota –el más grande ‘científico’ del humor- ved esto y reíros de toda la bobería de la televisión, que es mucha y parece que no se acaba nunca.