Hacia la normalidad



Siempre me gustó ver a los hombres en sus casas con su ropa de siempre y sin afeitarse, no adoptando ninguna pose, lo mismo que me gusta ver a las mujeres también sin arreglarse y en la normalidad más absoluta. Cuando alguien no lleva maquillaje en su cara se llega a ver algo más que la propia cara. Las viejas chaquetas con bolas y las zapatillas de invierno de andar por casa me han dado siempre mucha tranquilidad, lo mismo que el olor a cocido, y es que una casa en la que huele a cocido uno la siente como su propia casa.

Con dos fotos del cantante y compositor Sting voy a tratar de explicar en pocas palabras lo que es para mí el camino hacia la normalidad. La normalidad es no adoptar ninguna pose. Y hablando de poses, ahora todo el mundo posa, se posa en la tele, se posa en las pasarelas, en el parlamento, en los millones de fotos que nos hacemos cada día, muchas mujeres y hombres se pasan el día posando.

Volvamos a Sting. Diré de antemano que me gusta Sting, me gusta su música y sus maneras, a pesar de que cada vez son más fuertes los rumores que hablan de su tiranía al frente de The Police. En el documental recién estrenado y titulado 'Can't Stand Losing You: Surviving the Police' , el guitarrista Larry Summers llega a afirmar que los problemas comenzaron en el momento en el que Sting instauró una dictadura, que coincidió además con la llegada del éxito para los miembros de la banda.


Si un día me encuentro por la calle con este Sting de la primera época, sencillamente lo dejo pasar, y lo dejo pasar porque veo en esa cara una ambición a la que no le duelen prendas, también veo el deseo de trepar hacia la cúspide (de la pirámide), y por supuesto el 'nervio' del joven que lleva encima la arrogancia que luego tanto acaba pesando.



Sin embargo me interesa mucho este Sting de ahora, un Sting que parece ‘abandonado’, no abandonado físicamente porque me consta que no lo está, pero sí ‘abandonado a la vida’, a que sea la vida la que disponga, que la mente no vaya por delante del discurrir de las cosas.

Ese primer Sting iba por delante de la vida (es lo que tiene el ego), sin embargo este segundo Sting está ya en brazos de la vida. Hacerse un Buda es comprender que hagas lo que hagas la vida te ganará la partida; que la vida siempre nos gana la partida significa que nos hemos de disponer para entregarlo todo. Morir no es otra cosa que entregar todas las cosas que conocemos para comenzar a vivir en lo desconocido.

Bienvenido a la normalidad señor Sting, usted que ya casi viste de pobre.





Sting grabó hace años esta preciosa canción en el sofá de su casa con un amigo al lado tocando la guitarra; él, noblemente desaliñado, cantando sin ningún fingimiento, incluso pasándose la mano por la boca casi con la manga del jersey, exactamente igual que hacemos todos cuando nadie nos ve. Interpreta el precioso tema titulado “Shape of my Heart” (La Forma de mi Corazón).